No hay para mí mejor carrera que la de médica veterinaria. Es la más completa dentro del ámbito de la medicina, ya que no solo cuido a los animales, sino que también me convierto en psicóloga de dueños, consejera y, por qué no, en su amiga.
Desde cuándo lo supe? Tal vez desde que era solo una niña. Recuerdo perfectamente el día en que mi papá trajo una gallina para el almuerzo, pero ¡estaba viva! Aquella gallina no podía morir, y como si supiera su destino, ¡puso un huevo! Mi papá la perdonó, y desde ese momento supe que quería proteger a los animales.
En mi infancia, crecí rodeada de animales que marcaron mi vida. Estaba Pinker, un impresionante Pastor Belga; Pepe, el papagayo; y Nerón, un mestizo grandote. Pero uno de los momentos que más me impactó fue cuidar a unos gatitos huérfanos tras la muerte de su madre. Uno de ellos, Busik, se quedó con nosotros y se convirtió en parte de la familia.
También llegó Susy, una encantadora perrita Collie a la que mi mamá puso apellido: Susunaga, en honor a un alcalde de la época. Y no puedo olvidar a Bug y Buggi, una pareja de conejos que llenaron de alegría nuestro hogar. Cuando Buggi murió, sentí una gran impotencia al no saber qué le había pasado, y allí nació mi primer sueño: «Cuando sea grande, seré doctora de animales para que no se mueran».
El camino hacia mi sueño de ser veterinaria
Mi vida me llevó por diferentes caminos, desde Cuzco hasta Arequipa, y luego a Lima, siempre acompañada de mis fieles amigos de cuatro patas. Durante esos años, comencé a involucrarme en actividades de adopción animal y a ayudar a los veterinarios. Incluso los adoptantes me buscaban para que los asesorara con sus nuevos cachorros.
Por circunstancias de la vida, mi sueño de ser veterinaria se retrasó. Tuve que trabajar para apoyar a mi familia cuando mi papá enfermó. Sin embargo, años después, con mucho esfuerzo, amor y apoyo, logré cumplir mi meta. Mi padre ya no estaba conmigo físicamente, pero estoy segura de que desde el cielo me dio fuerzas para llegar hasta aquí.
Hoy, puedo decir con orgullo: ¡Soy médica veterinaria!. Cuidar la salud animal y promover el bienestar animal son mi vocación. Gracias a mi familia, a Edwin, Sasha y mi mamá, por siempre creer en mí.
Publicaciones recientes
- Bienestar Animal (29 de abril de 2019)
- T.S. Eliot (21 de marzo de 2019)
- Los Lunes Culturales